En ocasiones el diseño de artículos tan familiares como mobiliario o incluso juguetes, se encuentran íntimamente vinculado a la misma trayectoria arquitectónica de su autor. Este es el caso de Gerrit Thomas Rietveld.
La pasión de Rietveld por los muebles comienza desde su infancia en taller de su padre del cual aprendió el oficio de carpintero. Mientras estudiaba arquitectura ya había puesto en marcha su propia fábrica dentro de la cual gestaría ideas innovadoras para su tiempo, como la Silla de niño realizada en 1915 o su icono más emblemático, la Silla Roja y Azul, -por entonces tan solo acabada en madera- 01_silla-roja-y-azulen 1918; ésta representa la esencia de la construcción basada en los conceptos geométricos que llevan a reducir a un limitado número de planos las formas más complejas desde un pensamiento moderno y apostando por materiales innovadores como la madera laminada.
Un año más tarde entraría a formar parte del movimiento De Stijl del cual obtuvo una gran influencia, impregnando con sus colores característicos a la Silla Roja y Azul haciendo de ella un icono de la modernidad. Además, en esas mismas fechas, conocería a la interiorista Truus Schröder-Schräder junto a la cual gestaría su obra arquitectónica más emblemática: la Casa Rietveld Schröder en Utrecht. El mismo sentido de la funcionalidad que ya empleaba en su mobiliario lo utilizó para crear una vivienda familiar con la capacidad de modificar el ámbito estancial de la casa mediante el juego de planos de colores primarios propios del movimiento De Stijl.

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Sin embargo, en 1934 Rietveld se ve influido por las tendencias más racionalistas, imperantes tras la época de recesión económica. Esto le lleva a proyectar mobiliario más barato y a la vez más sencillo de fabricar, destacando de su catálogo la silla Zig-zag o la silla Crate junto con toda la serie Krat, ejemplo de la reutilización de materiales que buscaba la industrialización a bajo coste. De nuevo la simplificación y la optimización vuelven a surgir como elementos imperativos en su obra, sin dejar de lado el diseño innovador. Dentro de estos nuevos conceptos Rietveld se anticipó a las actuales tendencias “Do it yourself” publicando sus diseños en folletos explicativos que permitían al público ensamblar su propio mobiliario.

Pero Rietv03_carretilla-para-ninoseld no solo diseñaría muebles para adultos sino que muchas de sus obras fueron adaptadas para niños, como es el caso de su famosa silla Zig-zag.
Además, su creatividad le llevó a experimentar con la creación de juguetes, como su Carretilla para niños o el Buggy diseñados en 1923. Estos recogen la esencia formal de sus obras más importantes pero adaptadas para los más pequeños05_casita-de-munecas

 

Incluso dentro de esta dedicación Rietveld llegó a realizar una casa de muñecas basado en una de sus arquitecturas y llena de su mobiliario.

 

Tras el año 1945, Rietveld se volcaría más hacia sus trabajos de arquitectura creando edificios de prestigio como el pabellón holandés para la Bienal de Ven1024px-rietveldschroederhuisecia o el Pabellón Sonsbeek, sin abandonar el diseño de muebles, dentro del cual llegó a diseñar un sillón tapizado para la sede de la UNESCO en París en 1958, su último gran diseño mobiliario. Actualmente la distribución oficial de sus diseños se encuentra en manos de la empresa de muebles Cassina. También se pueden encontrar en el portal de arte Artsy.

 

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